Pasear por el bosque o ir al cine, volar cometas o visitar un museo: Berlín en otoño enamora. Aquí tienes ocho razones por las que vale la pena salir del albergue juvenil y explorar la vida berlinesa.
Obtén una primera vista general desde el Gasometer en Schöneberg
Seamos sinceros: Berlín puede ser abrumador, así que primero respira hondo, disfruta de un buen y delicioso desayuno y luego sal a explorar. La mejor vista general la ofrece una buena panorámica. El Gasometer, a 400 escalones y 80 metros de altura sobre Berlín, te la proporciona. En un recorrido, los visitantes aprenden sobre la historia que se esconde en los edificios berlineses.
Sube a la estación de escucha en Teufelsberg
Si no solo quieres contemplar el Teufelsberg, sino también subir a él, lo mejor es planear una excursión de un día. Después de pasear por el bosque y llegar a la cima, el paisaje se asemeja a la atmósfera de la serie de Netflix Dark. Y eso, a pesar de que el Teufelsberg aún no se encuentra en Brandeburgo, sino en el cercano Charlottenburg. Lonas sueltas, paredes llenas de grafitis y arquitectura desmoronada: aquí se puede admirar un Berlín del pasado.
Más información: Teufelsberg Teufelsseechaussee 10, 14193 Berlín. De lunes a domingo: de 12:00 hasta el atardecer. Visita guiada: 15 euros.
Descubre Potsdam y el arte en el Museo Barberini
A poca distancia del Three Little Pigs se encuentra Potsdamer Platz. Desde aquí, en S-Bahn, se llega en un salto a la hermosa Potsdam. Castillos, villas, lagos: quien pasee por aquí puede recuperarse con gracia del ajetreado y sucio Berlín cotidiano.
Recorre en bicicleta el Muro de Berlín
Cerca del Three Little Pigs se encontraba una vez el Muro de Berlín. Quien quiera seguir estas preguntas, lo mejor es coger una bicicleta y recorrer el carril bici del Muro de Berlín. 160 kilómetros de carriles bici y senderos atraviesan Alemania.
Leer y tomar té
Es cierto: en otoño en Berlín también puede llover. Entonces se necesitan alternativas para resguardarse. El Café BilderBuch de Schöneberg invita, por ejemplo, a un “Brunch con libro”. En el Brezelbar de Kreuzberg, los amantes de la lectura encuentran pretzels frescos y panecillos de lye de su propia panadería.
Volar cometas
El Tempelhofer Feld es especialmente adecuado para ello. La mayoría de los berlineses disfrutan del campo para todo tipo de actividades al aire libre, como longboard, ciclismo, patinaje en línea. Los vientos soplan con fuerza en el Tempelhofer Feld, ideal para volar cometas.
Explora la cultura alternativa de los cines de barrio
Los días de lluvia o las tardes de otoño son ideales para pasar en el cine. La oferta en Berlín es casi ilimitada. Se recomiendan especialmente los pequeños cines de barrio: en Kreuzberg, por ejemplo, atrae el Babylon; en Schöneberg, el Odeon; en Mitte, el Kino International.